Hoy en día escuchamos hablar de emociones, de gestionarlas, de mantenernos atentos en el presente.
Pero, ¿de qué realmente se está hablando?
Muchos de nosotros fuimos criados bajo las normas de “estar
bien”: ¿te golpeaste?, no pasó nada, no llores. ¿Te echaron del trabajo? -Ya vas a conseguir algo mejor, no te
preocupes. Crecimos “escondiendo” nuestras emociones.
Pero
¿qué es una emoción?
Una emoción
según lo biológico son disposiciones
corporales que surgen a partir de un evento particular, pensamiento o
recuerdo. Es el fundamento de todo hacer. Es decir, dependiendo de la emoción
que esté sintiendo es que voy a realizar diferentes acciones, si estoy triste
quizás quiera quedarme acostada y si estoy feliz quizás tenga ganas de ponerme
a bailar.
¿ Y
la inteligencia emocional?
La inteligencia
emocional es la capacidad de reconocer las emociones propias y la de los
demás, darles lugar y gestionarlas de manera consiente; es también la habilidad
para generar emociones que faciliten el pensamiento.
Controlar impulsos, regular los estados de ánimo, hacer
actividades que nos motiven como así también poder atravesar un duelo o un mal
momento sanamente, demorar las gratificaciones, son habilidades propias de
estar en contacto con nuestras emociones.
La inteligencia emocional está relacionada con todo
nuestro bienestar.
Se ha comprobado que las personas emocionalmente
inteligentes tienen un mayor éxito a nivel profesional y
académico. Además, sus relaciones sociales son más satisfactorias y de mejor
calidad.
Así mismo diferentes estudios demuestran que nuestras
emociones afectan a nuestra salud psíquica
y física tanto positiva como negativamente. Cuando nos sentimos bien con
nosotros mismos, nuestro cuerpo lo nota. El sistema inmunológico está más fuerte. El
estrés bien gestionado nos permite afrontar el día a día
con más seguridad y control.
Somos responsables de nuestra emocionalidad, tenemos derecho a estar tristes o enojados, pero
debemos aprender a registrar estas emociones, darle lugar y liberarlas. En
nosotros está el potencial para dirigir nuestra vida emocional.
Inteligencia
emocional en nuestra relación con los demás
Existe otro punto de la inteligencia emocional y está
relacionado con nuestra relación con los demás. La palabra empatía proviene del
griego empatheia, que significa “sentir dentro”, y denota la
capacidad de percibir la experiencia subjetiva de otra persona. Quien puede
percibir y comprender lo que el otro siente puede ponerse en su lugar.
Además, la inteligencia emocional nos permite
comunicarnos con eficacia, saber expresar lo que sentimos y lo que necesitamos.
Por todo lo dicho anteriormente podemos afirmar que la
inteligencia emocional es un proceso y debemos tomar con ella un compromiso
para toda la vida.
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